viernes, 21 de marzo de 2014

Prepararse para la que nos viene

Entramos en la primavera. Con la subida de las temperaturas primaverales somos más propensos a plagas de áfidos, babosas, orugas y otros problemas en nuestro huerto. Es importante estar atentos y anticiparse con labores preventivas para que estas poblaciones no se conviertan en incontrolables. El huerto es un ecosistema, un espacio pleno de seres vivos en donde cada uno juega su papel, incluidas las plagas y los agentes de enfermedades. Pero debemos considerar que las plagas y enfermedades son menos frecuentes en los sistemas biológicos equilibrados, por eso se trata de reforzar el equilibrio natural y mantenerlo.

No podemos aspirar a un control total, sino a reducir el daño mientras se mantiene un equilibrio. Algunos principios a tener en cuenta en este sentido:

• Cuidar la tierra de labor, es uno de los principios del huerto ecológico. Después del invierno hay que nutrir la tierra con compost o con abonos verdes y favorecer el desarrollo de microorganismos beneficiosos del suelo, como las micorrizas. Las plantas que crezcan en ella tendrán más posibilidades de resistir las agresiones del clima, las plagas o las enfermedades.

• Elegir plantas adaptadas al suelo, clima y estación. Si las condiciones no son adecuadas la planta crecerá frágil. A veces la elección de la variedad es algo determinante.

• Usar semillas, plantas o tubérculos resistentes y libres de enfermedades.

• Respetar las rotaciones de cultivos, para romper el ciclo de ciertas plagas y enfermedades ligadas al suelo. Se trata de no repetir una misma especie o una misma familia botánica en el mismo lugar. En general una rotación de 4 años es suficiente para contener las plagas y enfermedades que viven en la tierra.

• Asociar los cultivos intercalando diferentes hortalizas y aromáticas en cada bancal si es un huerto pequeño o alternándolos en líneas de cultivos diferentes si el espacio es mayor. Hay plantas que se estimulan y protegen mutuamente como cebollas y zanahorias, remolachas rojas con lechuga y otras no se toleran y se entorpecen (coles y cebollas o tomates cerca de remolachas rojas). Cuidando una correcta asociación se protegerán mutuamente de parásitos y crecerán mejor.

• Armonizar el ecosistema-huerto y crear un entorno vegetal rico y variado favorece la presencia de auxiliares. Por un lado hay que diversificar el huerto con especies vegetales y por otro lado hay que diversificar los hábitats y los refugios de la fauna. Setos, bandas florales, pequeñas islas refugio de plantas atrayentes, estanques, nidos para pájaros, refugios diversos para mariquitas, crisopas y otros insectos útiles, formarán ese entorno ideal.

Introducir flores en el huerto y el vergel nos aporta muchos beneficios.Si reducimos la biodiversidad, es mucho más fácil que los insectos u otros animales que estaban en equilibrio con sus depredadores naturales, se transformen en un problema. Los mecanismos naturales que proporcionan diversas interacciones entre diferentes variedades de especies y su fauna son la mejor defensa para las plantas. Un jardín con pocas especies es un espacio antinatural, desestabilizador del ecosistema, favorecedor de desequilibrios y, por tanto, de problemas con plagas y enfermedades.
Sistema en equilibrio o desequilibrado: tu escoges !!!

2 comentarios:

La Huertina De Toni dijo...

cuanta verdad, sobre todo el saber que es imposible, el control total del huerto, mucha gente no entiende que el huerto no puede ser perfecto, que no es posible un huerto sin hojas agujereadas , o un fruto dañado, como dices, no hay que buscar la perfeccion si no, el equilibrio.

Xicu dijo...

Si exite la perfección estará en la propia naturaleza

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